¿Cuál es el mayor mito de la odontología?

El creer que las restauraciones tienen un efecto beneficioso sobre la caries o sobre el riesgo de caries. 

Esto no solo es un mito sino que de hecho ocurre todo lo contrario: el colocar una restauración tiene un efecto "contagioso" sobre una superficie sana adyacente.

En un cuidadoso estudio, denominado pragmático porque está realizado en condiciones reales y no en las condiciones ideales de los estudios clínicos, un grupo de investigadores en Noruega evaluaron 750 restauraciones de composite colocadas en una cavidad clase II. Al inicio, la superficie adyacente fue clasificada como sana (n=417) o con una lesión de caries no cavitada (n=333). Luego hicieron un seguimiento clínico radiográfico  de 5 años.

A los cinco años, de las 333 restauraciones colocadas adyacentes a una superficie con caries, el 57.3% se mantuvo sin cambios, mientras que el 42.7% presentaron un avance de la lesión de caries.
Mientras, de las 417 restauraciones colocadas adyacentes a una superficie sin caries, el 38.8% se mantuvo sin cambios, mientras que el 61.2% presentó nuevas lesiones de caries ya sea la aparición de una lesión en esmalte (34%) o incluso dentinaria (27.2%)



En el texto completo aparecen más hallazgos sorprendentes, como que una marca de composite específico aumenta en 2.14 veces el riesgo de caries o la cara dentaria más afectada.

No les voy a quitar el placer de leer paper completo donde aparece el detalle de cuales fueron los factores que permitían predecir la progresión o estabilización, pero el hecho de colocar indiscriminadamente una restauración sin la evaluación previa de los factores de riesgo me recuerda la frase de Upton Sinclair:
Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda.
Referencia: Kopperud, S.E., Espelid, I., Tveit, A.B., Skudutyte-Rysstad, R., 2015. Risk factors for caries development on tooth surfaces adjacent to newly placed class II composites – a pragmatic, practice based study. Journal of Dentistry 43, 1323–1329. doi:10.1016/j.jdent.2015.08.013